Los médicos que me salvaron… y los falsos milagros que circulan en internet

Un agradecimiento a los profesionales que me trataron y una reflexión sobre la desinformación que rodea al cáncer en redes sociales.

Cuando alguien recibe un diagnóstico de cáncer de páncreas, el mundo cambia de golpe.

En ese momento empiezas a buscar información desesperadamente. Buscas respuestas, tratamientos, experiencias de otros pacientes… cualquier cosa que te ayude a entender lo que está pasando.

En mi caso tuve algo muy importante desde el principio: un equipo médico extraordinario.

Cirujanos, oncólogos, investigadores, anestesistas, enfermeras… profesionales que dedicaron su conocimiento, su tiempo y su esfuerzo a algo muy concreto: darme una oportunidad de seguir viviendo.

La cirugía Whipple que me practicaron es una de las intervenciones más complejas de la cirugía digestiva. Requiere un equipo altamente especializado y muchas horas de trabajo en quirófano.

Gracias a ellos hoy puedo escribir estas líneas.

Y por eso lo primero que quiero hacer en este artículo es dar las gracias.

Gracias al Dr. Enrique De Madaria, por su trabajo en investigación y por impulsar iniciativas que buscan mejorar el conocimiento y el tratamiento de las enfermedades del páncreas.

Gracias a mis cirujanos, el Dr. Alcaraz y la Dra. Melgar, por su extraordinaria labor en quirófano.

Gracias a todo el equipo de anestesistas, a las enfermeras de UCI y a las enfermeras de la planta de cirugía del Hospital General Balmis de Alicante, que me acompañaron en los días más delicados de mi recuperación.

Una mención muy especial para la supervisora y el equipo de enfermería del Hospital de Día, por el cariño, la paciencia y la dedicación con la que atienden a los pacientes que pasamos tantas horas conectados a la quimioterapia.

Y gracias también a mi oncóloga, la doctora Lucía Gómez, por su paciencia conmigo y por responder a todas y cada una de las dudas que han aparecido —y siguen apareciendo— en nuestras consultas.

Y no quiero olvidarme de mi psicooncóloga, Noemí Marcs, quién me ayudó a enfrentarme al diagnóstico, a la cirugía y también a algo de lo que se habla mucho menos: el impacto que una enfermedad así tiene en las relaciones familiares.

Porque el cáncer no solo afecta al cuerpo.
También sacude emociones, miedos, silencios, formas de relacionarnos y de sostenernos unos a otros.

Su ayuda fue fundamental para poder atravesar todo eso con más claridad, más fortaleza y más herramientas.

Gracias por acompañarme también en esa parte del camino, la que no se ve en una analítica ni en un TAC, pero que puede pesar enormemente en la vida de un paciente.

Gracias.

Porque sin vosotros, sinceramente, probablemente hoy no estaría escribiendo estas líneas.

El otro lado de internet

Pero cuando uno empieza a buscar información sobre cáncer en internet también aparece otra realidad.

Las redes sociales están llenas de supuestos remedios milagro.

Dietas que prometen curar el cáncer.
Alimentos que aseguran eliminar tumores.
Sustancias que se presentan como soluciones “ocultas” que la medicina no quiere que conozcamos.

En ese contexto aparecen nombres que se repiten una y otra vez en redes sociales, como la ivermectina o el llamado MMS (cloruro de sodio activado), presentados como supuestas curas para el cáncer.

Cuando una persona se enfrenta a una enfermedad tan dura es comprensible querer creer que existe algo simple que pueda solucionarlo.

Pero es importante decirlo con claridad:

no existen remedios milagro contra el cáncer.

La alimentación puede ayudar a mantener la fuerza del cuerpo.
Los cuidados nutricionales pueden mejorar la recuperación.
Pero ningún alimento ni ninguna sustancia sustituye a la medicina basada en evidencia científica.

La diferencia entre esperanza y engaño

Tener esperanza es fundamental.

De hecho, una de las cosas que más me ayudó cuando recibí el diagnóstico fue encontrar historias de personas que habían pasado por lo mismo y seguían aquí.

Eso da fuerza.

Pero la esperanza no puede construirse sobre promesas sin fundamento.

Los verdaderos avances contra el cáncer nacen en hospitales, en equipos médicos y en años de investigación científica.

Nacen en quirófanos donde cirujanos trabajan durante horas para salvar una vida.

Nacen en laboratorios donde investigadores buscan nuevas terapias.

Nacen en hospitales de día donde pacientes y profesionales luchan juntos cada día contra la enfermedad.

Un mensaje para quienes están empezando este camino

Si tú o alguien a quien quieres acaba de recibir un diagnóstico de cáncer de páncreas, entiendo perfectamente la necesidad de buscar información.

Hazlo.
Infórmate.
Pregunta.

Pero confía siempre en profesionales médicos y en tratamientos basados en evidencia científica.

Porque si algo he aprendido en este proceso es que la combinación de medicina, investigación y apoyo humano puede hacer cosas extraordinarias.

Hoy sigo aquí gracias a eso.

Y por eso este artículo es, sobre todo, un agradecimiento.

A la ciencia.
A los médicos.
A las enfermeras.
Y a todas las personas que trabajan cada día para que pacientes como yo tengamos una oportunidad.

3 thoughts on “Los médicos que me salvaron… y los falsos milagros que circulan en internet

  1. gracias por tus experiencias yo también fui operado con la cirugía de wipple hace ya casi 2 años la venimos peleando con quimios ya que en el PET me salió que tengo actividad alrededor de las venas mesentéricas y no es operable pero lo demás no hay metástasis solo quimios y tratar de reducirlo
    días buenos no tan buenos encima de todo esto una flia q no me ayuda pero bueno es lo que me tocó te mando un abrazo enorme y no estamos solos en esta lucha

  2. Gracias por la ayuda que prestas, siempre siendo de esas personas que aportan y hacen el camino más fácil a los demás.
    Un beso desde el corazón.

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